La revisión nos llevó a una conclusión incómoda: en la mayoría de los casos, dejar bien la propuesta nos parecía más laborioso que preparar la ficha completa directamente a partir de la fuente. Había que leer y comprender el pasaje de todas formas y, además, deshacer los errores del borrador. El supuesto atajo terminaba dando más trabajo.
Los modelos produjeron algunas propuestas útiles, pero, con el procedimiento que probamos, no nos compensó utilizarlos como atajo para preparar el banco. No comparamos ambos caminos con un cronómetro: esta es una valoración práctica del ensayo.
Generar preguntas no equivale a ahorrar trabajo: hay que contar también lo que cuesta dejarlas listas para medir.